”.
La madre de Sarita, Leidy Tatiana Vega, expresó entre lágrimas: “Ya no puedo más, estoy desesperada, no sé qué más hacer, a quién acudir o cómo encontrarla”. Por su parte, su padre, Víctor Alfonso Vargas Riaño, afirmó: “Yo no la regañé ese día. No sé por qué se fue”.
Las autoridades determinaron que Juan Carlos Rodríguez Vargas, primo de la niña, se habría encontrado con ella en la calle y la trasladó en motocicleta hasta la vereda El Ciral, donde se perdió su rastro.
A pesar de que Rodríguez Vargas negó haber tenido contacto con la niña, las investigaciones del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Policía Nacional evidenciaron lo contrario. Las pruebas recopiladas, incluidas declaraciones de testigos y otros elementos probatorios, llevaron a su captura en la vereda Cartagena, municipio de Firavitoba, Boyacá.
El capturado fue imputado por el delito de desaparición forzada, pero no aceptó los cargos. Un juez de control de garantías dictó medida de aseguramiento en centro carcelario mientras continúan las indagaciones para esclarecer lo ocurrido.
El caso dio un giro importante el pasado 12 de enero de 2025, cuando las autoridades informaron sobre el hallazgo de un cuerpo en avanzado estado de descomposición cerca del lugar donde Sarita fue vista por última vez.
Aunque aún no se ha confirmado si los restos corresponden a la menor, se identificaron prendas que coinciden con la ropa que llevaba puesta la noche de su desaparición: un pantalón negro de jean, una camiseta blanca con letras negras, dos chaquetas (una negra y otra morada) y unos zapatos blancos con detalles rosados.