La tragedia de Ana María inició hace más de un año cuando, desde Rovira, partió junto a su novio, Ubardi Ávila Rivera, para vender un carro. Ella había contactado al supuesto comprador a través de Merkaplace Facebook, y este le indicó que necesitaba que le llevaran el vehículo hasta Neiva.
Ahí inició la desesperación de las dos familias, pues ambos desaparecieron sin dejar rastro. Mariluz Varón, madre de Ana María, tocó todas las puertas hasta que, un día, una llamada anónima le heló la sangre.
Un hombre que se identificó como Andrés y que dijo haber sido víctima del mismo grupo criminal le detalló que un grupo al margen de la ley, bajo engaños, llevó a la pareja y a otras personas más, entre ellas él, a una zona del municipio de Garzón, y allí, luego de robarlas, mataron a Ana María, la descuartizaron y la enterraron en una fosa común.
Le contó que también mataron a otro hombre y que, en medio del caos, él logró darse a la fuga y así fue como salvó su vida. Esta información destrozó los nervios de Mariluz, quien nunca perdió la esperanza de que no fuera cierta.
Sin embargo, un grupo de forenses reveló la terrible verdad, al indicar que unos restos incinerados encontrados en el departamento del Huila sí corresponden al cuerpo de Ana María.
"Le rogaría a Dios que esto no fuera cierto, pero las pruebas dicen otra cosa. Yo solo pido justicia por mi hija. No puede quedar impune lo que le hicieron", expresó la adolorida madre.
Por ahora, falta establecer qué suerte corrió la pareja de la joven y quién está detrás de este macabro caso.